Seguridad


Esta dimensión se refiere al proceso por el cual el sistema sanitario proporciona una atención y cuidados seguros al paciente. Implica minimizar el riesgo innecesario de daño al paciente, lo que se manifiesta en la ausencia de lesiones accidentales atribuibles a la provisión asistencial o errores médicos. Una atención sanitaria que promueve la seguridad del paciente en la prestación asistencial implica: gestión del riesgo; declaración, análisis y seguimiento de incidentes; e implantación de soluciones para minimizar el riesgo de su recurrencia.


Entendiéndola como un elemento clave para avanzar en la mejora de la calidad asistencial, la seguridad del paciente se ha erigido como una estrategia prioritaria del Sistema Sanitario Público de Andalucía. Así, desde hace más de una década se vienen desarrollando actuaciones específicas para reducir al mínimo los efectos adversos derivados de la propia atención sanitaria.


En el marco de evaluación de resultados y calidad de sistema sanitario andaluz que se presenta, la seguridad del paciente se aborda mediante diez indicadores clave que focalizan su atención en las actividades de registro y notificación, la incidencia de reacciones adversas, las complicaciones relacionadas con la atención a pacientes hospitalizados, y las infecciones contraídas por el paciente durante su estancia en el hospital.


Para evaluar la seguridad del paciente desde la perspectiva del registro de situaciones de riesgo para el paciente y notificación de incidencias, se han seleccionado dos indicadores que muestran el nivel de registro de alergias y contraindicaciones en la Historia de Salud Digital (6.1.) y la notificación espontánea de reacciones adversas a medicamentos (6.2). Desde la perspectiva de la incidencia de reacciones adversas, se incorpora el análisis de la evolución de las reacciones transfusionales (6.8). La evaluación de las complicaciones relacionadas con la atención de pacientes hospitalizados, se realiza mediante diversos indicadores que muestran su evolución global en los últimos años (6.3), así como la incidencia de complicaciones específicas y más representativas para la evaluación de este ámbito, como son las úlceras de decúbito (6.7), los traumas obstétricos en partos vaginales (6.9) y los exitus en GRDs de baja mortalidad (6.10). Se completa esta dimensión de análisis con indicadores sobre infecciones nosocomiales y por MRSA contraídas por el paciente durante su estancia en el hospital (6.4, 6.5 y 6.6).


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