Eficiencia


El sector sanitario es un sector generador de riqueza y bienestar. Como ejemplo de ello se puede señalar, entre otros aspectos, el efecto dinamizador que tienen los centros sanitarios sobre la economía local y regional; los costes directos e indirectos que se evitan a la sociedad por la eficacia en salud de las medidas de prevención y promoción impulsadas, de los tratamientos aplicados y de las nuevas técnicas incorporadas; o la protección financiera que los sistemas sanitarios públicos ofrecen a los ciudadanos frente a los costes -elevados- que se derivan de una mala salud o de la enfermedad.


Un sistema sanitario eficiente y de alto valor tiene como objetivo maximizar la calidad de la atención y los resultados obtenidos con los recursos disponibles, garantizando al mismo tiempo que las inversiones adicionales proporcionen un valor adicional neto con el tiempo. Asegurar el valor de los recursos significa utilizarlos de la manera más eficiente y efectiva posible, vinculando el concepto de calidad científico-técnica, al concepto de eficiencia y de sostenibilidad como una perspectiva esencial en la organización sanitaria y en la práctica profesional.


Es por ello que, para evaluar la eficiencia del Sistema Sanitario Público de Andalucía desde diferentes perspectivas, se han seleccionado un conjunto de indicadores relacionados con el dimensionamiento del gasto sanitario público, el uso más racional de los recursos, la resolución de procesos en entornos donde el coste es menor, el desarrollo de sistemas de información que posibilitan mejoras en la gestión de los procesos y la productividad de los profesionales. Todos ellos ofrecen una visión global del esfuerzo que se viene realizando en los últimos años por incrementar la eficiencia en el uso de los recursos, garantizando al tiempo el mantenimiento de las prestaciones y la calidad en la atención sanitaria. Esta información se completa con la valoración que los ciudadanos hacen de la eficiencia y sostenibilidad del sistema sanitario público.


Así, la perspectiva de la eficiencia desde el punto de vista del gasto sanitario público, es ofrecida por indicadores que visualizan el gasto sanitario público de Andalucía sobre el PIB (2.1.a) y por persona protegida (2.1.b), la proporción del gasto que se destina a administración general (2.2), o indicadores que relacionan el gasto sanitario público con los niveles de actividad en los servicios primarios o especializados (2.11 y 2.12) o con resultados de efectividad  (2.14). La evaluación de la eficiencia bajo el enfoque del uso racional de los recursos se focaliza en indicadores relacionados con el gasto farmacéutico (2.4) y la prescripción por principio activo (2.3). La incorporación de nuevos sistemas de información que fomentan la eficiencia en la gestión de los procesos, es visualizada mediante indicadores que muestran los costes y beneficios que se derivan de la implantación del Sistema Integrado de Gestión e Información para la Atención Sanitaria – Diraya (2.5 y 2.6). La perspectiva de la eficiencia, entendida tanto como la resolución de procesos en entornos de menor coste la ofrecen los indicadores de cirugía sin ingreso (2.8) y su contribución a la eficiencia en la actividad quirúrgica (2.9), como  desde el punto de vista de la mejora de la productividad de los profesionales en términos de gestión de las bajas laborales ligadas a la incapacidad temporal (2.10). Finalmente, se incorporan indicadores que muestran la opinión de los ciudadanos sobre eficiencia de la atención sanitaria (2.7) y la sostenibilidad del coste de la sanidad pública (2.13).


Estos indicadores reflejan pues medidas puestas en marcha, con garantías para las prestaciones y la calidad del sistema, que han incrementado la eficiencia mediante la transformación de actividades sanitarias donde el coste es menor, haciendo un uso más racional de los recursos, o con una mayor implicación de los profesionales, o mejorando la gestión de procesos de soporte.


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